POESÍA
VIAJE AL FINAL DEL DÍA
WILLY G. BOUILLON
(Impresiones Buenos Aires)
Viaje al final del día, de Willy G. Bouillon, constituye un poemario nuevo en más de un sentido. Es nuevo y novedoso en su propia obra y es innovador en la poesía argentina contemporánea porque no condesciende al facilismo impresionista ni a la efusión autobiográfica, proclives a “lo prestigioso poético”. Bouillon estructura su poemario en dos partes: “Premoniciones e inclemencias” y “Zona de vislumbres”. Si bien el tono varía entre ellas, en ambas seduce por su humor -humor negro muchas veces- su ironía, su modo desafiante y hasta provocativo.
Viaje al final del día podría inscribirse en la llamada “poesía referencial”, en alusión a las constantes referencias a situaciones sociales que hoy rescata la obra de una Margaret Atwood y que por cierto ya han cultivado escritores de otras épocas, como Joyce y Elliot entre los modernos. En su nuevo poemario el autor despliega un atractivo abanico de referencias, vínculos y claves que en algunos poemas conducen a otra obras y personajes, como el evocado Stanley Kovalsky en Un tranvía llamado deseo. A esto se suman las siempre graciosas referencias a circunstancias históricas o cotidianas. Al poetizarlas, Boullion honra aquel bello axioma de William Blake: “La eternidad ama las obras del tiempo”.
El título de esta obra no es una paráfrasis de Viaje al fin de la noche, la célebre novela de Ferdinand Celine, si bien existe más de una afinidad en cuanto al desparpajo idiomático y a la mordacidad de los poemas.
© LA GACETA
FERNANDO SÁNCHEZ SORONDO